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Visita a la residencia de ancianos San Ildefonso de Guadarrama

Queremos compartir con vosotros la enriquecedora experiencia que tuvimos recientemente con  los alumnos de primero de primaria de nuestro colegio.  Asistieron a realizar  una actividad solidaria en la residencia de ancianos San Ildefonso de Guadarrama cuyo fin fue la felicidad de otras personas.

Contemplamos un argumento fundamental: “Haz que el anciano sienta  la Navidad a través deti”.

Cuesta mucho pensar en el reflejo de esa otra Navidad: la que viven los enfermos y ancianos, necesitados de cariño… Cuánto bien nos hace, más que al anciano y al que sufre la soledad, acercarnos a esas personas para agradecer el cariño y la compañía de la que gozamos con la gracia de Dios.

Son días especiales en las residencias de ancianos. Tanto es así,  que tuvimos  la suerte de ser invitados en este centro de ancianos y de hacer  felices a unas cuantas personas mayo­res que tenían distintas discapacidades.

Lo mejor de estas actividades es que te ayudan a recapacitar y te llevan a pensar que en este mundo hay muchas personas que sufren y que el que les vengan a visitar unos niños —como mis alumnos  y yo— les “alimenta” más que comer sin ninguna compañía.

Los niños llegaron  curiosos al centro. Observaron  pasmados las sillas de ruedas y los andadores.

Con su pequeña representación de la obra de teatro: “La cerillera” de Hans Christian Andersen los alumnos hicieron felices a muchas personas y como personas irán creciendo, aunque no se dieran cuenta de ello, por ser tan pequeños.

La historia  de este cuento infantil pretende provocar en los niños un sentimiento de compasión a través de la trágica historia de nuestro anónimo personaje.

Ambos, niños y ancianos, pasaron un rato lleno  de ilusión, convivencia, aprendiendo y compartiendo experiencias que fueron muy gratificantes para todos. Los ancianos pudieron reírse y disfrutar el espíritu y la alegría que los niños llevaron a su ambiente.

Finalizamos la actividad entonando un recital de  villancicos tradicionales que conocían la mayoría de los residentes  acompañados de pequeños instrumentos cómo panderetas y maracas.

El villancico fue difundido en España en los siglos XV-XVI. A lo largo de la historia,  el villancico ha sufrido muchas transformaciones, hasta que en el siglo XIX su nombre ha quedado exclusivamente para denominar a los cantos que aluden al misterio de la Navidad.

Se vivió en aquel lugar el gran espíritu de la Navidad, una vivencia rodeada de tanto cariño hacía  estos ancianos, que tan necesaria es para el ser humano.

Damos gracias a Dios por esta experiencia que nos hace crecer y a todo el personal de la residencia por su calurosa acogida.

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Colegios de la Fundación Educatio Servanda

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