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Juan Pablo II y Padre Pío: una historia de fe

Juan Pablo II y Padre Pío: una historia de fe
21/12/2014 Colegios Juan Pablo II

En mayo de 1987, el Sumo Pontífice visitó la tumba del Padre Pío con motivo del primer centenario de su nacimiento. Ante más de 50.000 personas, Su Santidad proclamó: “Quiero agradecer con vosotros al Señor por habernos dado al querido Padre Pío, por habérnoslo dado en este siglo tan atormentado”.

No era la primera vez que Carol Wojtyla visitaba San Giovanni Rotondo. Había estado allí recién ordenado sacerdote, en 1948; y regresaría veintiséis años después, ya como cardenal.  El mismo fraile que vaticinara el futuro papado de Juan Pablo II, sería santificado por éste en 2002.

El hecho que narramos a continuación, extraído del libro Padre Pío, de José María Zavala, tuvo lugar cuarenta años antes. Era noviembre de 1962, cuando un joven Carol Wojtyla recurría al Padre Pío para curar de un cáncer a una amiga suya, la doctora Wanda Pòltawska.

El futuro Papa había enviado dos cartas en latín, al fraile de San Giovanni, acuciado entonces por un problema en la vista que le impedía leer con normalidad; su administrador, Angelo Bttisti, le recitó en voz alta ambas epístolas, conservadas hoy en la Casa Alivio del Sufrimientto de San Giovanni  Rotondo.

La primera, fechada en Roma el 17 de noviembre de aquel año, dice así:

“Venerable Padre: le ruego haga una oración por una madre de cuatro hijas, de 40 años, de Cracovia, en Polonia. Durante la última guerra estuvo en un campo de concentración en Alemania; ahora su salud y su vida están en peligro gravísimo debido a un cáncer. Ruegue a fin de que Dios, por intercesión de la Beatísima Virgen, muestre su misericordia con ella y su familia. In Christo obligatissimus, Carolus Wojtyla”

Tras meditar un rato en silencio, el Padre Pío dijo resulta a Battisti:

–          ¡A esto no se puede decir que no!

Finalmente, añadió:

–          Angelo, conserva esta carta porque un día puede ser importante.

Tan sólo once días después, el 28 de noviembre, monseñor Wojtyla escribió esta otra misiva al Padre Pío:

“Venerable Padre: la señora médico de Cracovia, en Polonia, madre de cuatro hijas, recuperó instantáneamente la salud el 21 de noviembre, antes de la operación quirúrgica. Deo gratias. A Vd., también, Padre, doy devotamente las más rendidas gracias en su nombre, el de su marido y el de toda su familia. In Xto. Carolus Wojtyla”.

Wanda Pòltawska no había oído hablar jamás del Padre Pío hasta el mismo instante de su curación. Siendo incluso octogenaria, su buena salud le permitió desarrollar una importante labor apostólica en Polonia, Italia y Norteamérica. La mujer devolvió así al Señor la enorme gracia recibida, volcando su Amor en los más necesitados.”

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