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Educar comiendo

Educar comiendo
30/04/2015 Colegios Juan Pablo II

Las familias son las grandes protagonistas de la educación de sus hijos. El centro escolar lo que hace es acompañar y apoyar esa labor. En ese proceso, todo el tiempo que los alumnos pasan en el colegio se convierte en susceptible de ser aprovechado. El comedor es un claro ejemplo de ello: satisface una necesidad, pero también puede convertirse en una auténtica herramienta de educación alimentaria y de creación del hábito de consumo de una dieta sana. Además, durante el rato que pasan en ese espacio, un enfoque adecuado permite trabajar también otros elementos, como los comportamientos sociales o la educación en la mesa

 En estos últimos años, los datos relativos al estado nutricional en la infancia muestran tendencias que se deben corregir. El estudio Aladino o los trabajos desarrollados por el Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad indican que más de un 40% de los niños entre seis y diez años se encuentran en una situación de malnutrición por exceso (sobrepeso y obesidad). Estos datos han llevado al desarrollo de actuaciones legislativas que pretenden una mayor incidencia sobre la alimentación de la población infantil.

Apoyada en esa base se presenta la recuperación de un patrón alimentario que forma parte de nuestro legado gastronómico y cultural como es la dieta mediterránea. Cada día se dispone de mayores evidencias científicas sobre su papel protector en la prevención primaria de las enfermedades cardiovasculares. Los resultados del estudio PERIMED (prevención con dieta mediterránea), que ha seguido durante cinco años a 7500 participantes con alto riesgo vascular, confirman que la intervención con esta dieta, complementada con aceite de oliva y frutos secos, reduce el riesgo vascular en un 30%.

En esa línea se enmarcan iniciativas como Compromiso 100% aceite de oliva, puesta en marcha durante este curso. El aceite de oliva es uno de los pilares de la dieta mediterránea y cuenta con probados beneficios que lo hacen muy adecuado para la población escolar, que se encuentra en pleno proceso de desarrollo. De hecho, la Asociación Española de Pediatría recomienda de los dos a los seis años el aceite de oliva virgen extra como grasa principal

Como explica Vicenç Selles, uno de nuestros responsables de Dietética, “este aceite posee unas propiedades nutricionales que lo convierten en un alimento extraordinariamente cardiosaludable, especialmente para el colectivo infantil. Debemos tener en cuenta que los niños a los que damos de comer utilizarán el comedor escolar de lunes a viernes durante una media de 15 años, en su etapa más crítica de crecimiento”.

De esta manera, sentamos un precedente. Estamos convencidos de que el resto de comedores deberán seguirnos, y en pocos años sólo se utilizará aceite de oliva en todos ellos. El futuro pasa por ofrecer la mayor calidad, especialmente cuando hablamos de alimentación infantil. Debemos cocinar de forma tan saludable cómo lo haríamos en nuestra casa, para lo que un equipo de nutricionistas se esfuerza para diseñar menús adaptados a los niños, en función de su edad y actividad física. Asimismo, se tienen en cuenta las necesidades alimentarias que surgen por alergias alimentarias u otros motivos.

Esta iniciativa se enmarca en nuestra filosofía Comer, aprender, vivir, porque pensamos que alimentar es mucho más que poner comida en el plato: es también transmitir un estilo de vida feliz, sano y seguro.

Raúl Giménez, director del Área de Educación de Eurest

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